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lunes, 9 de diciembre de 2013

¿Cómo está el vaso?

Eso me pregunto yo a menudo. ¿Cómo está realmente?; y lo más importante ¿cómo debo verlo? No sé la verdad.
La reflexión a la que acostumbro me lleva a preguntas como estas. Quizás también necesite liberar mis pensamientos mediante la escritura.
A ver, siempre he pensado que la vida son rachas, rachas necesarias. Pues bien, mi actual situación me lleva inevitablemente a pensar esto: ‘un mal día, una mala racha, una mala época…espero que sólo sea eso’.
Momentos buenos, momentos malos…todo es necesario, eso lo sé más que de sobra. Además, tarde o temprano tendrá que cambiar el lado de la moneda (digo yo). Lo que me pasa es que llevo mucho tiempo cumpliendo eso de que si algo va mal irá a peor. A pesar de todo intento asumir los malos momentos de la mejor forma posible.
Además de tener los pies en el suelo siempre he sido y soy muy optimista. Seguramente eso sea algo innato que se alberga en el ADN de cada uno. También pienso que reporta mayores beneficios que ser pesimista. Ahora bien, como todo es necesario he llegado a la conclusión de que igual ha llegado el momento en el que debo dejarme llevar y tener mi momento de pesimismo. Optimismo en exceso tampoco puede ser bueno.  Sigo teniendo ilusión por muchas cosas pero con los años me voy dando cuenta de que cada vez cuesta más mantenerla.
Así que el vaso ahí está…no sé si medio lleno o medio vacío.




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