A veces pienso, la vida es para querer y yo voy a querer aunque no reciba lo mismo, aunque no sientan lo mismo por mí, aunque no sea recíproco, aunque algún día tanto querer retenido estalle en la dirección equivocada. O en mi cara.
A veces pienso en que dar es recibir. La verdad es que hacer feliz a los demás no cuesta nada y pensar de forma especial en alguien o tener un detalle son las cosas que marcan la diferencia. Todo esto me reconforta y me hace sentir llena por dentro. Llena de cariño y de vida. La vida es eso, la vida son las personas y no tendría sentido si no formáramos vínculos con ellas.
Y aunque me gustaría recibir, aunque oculte demasiado bien que con esto es suficiente, lo cierto es que a veces pienso que una parte de mí va a salir corriendo, que la mirada me va a delatar y que el silencio busca alguien a quien disfrutar. Y aunque por ahora solo tengo mucho cariño guardado, soy de esas personas optimistas que sienten que si algún día les llega el amor, todo habrá merecido la pena. Esa esperanza nunca se pierde. Mientras tanto, seguiré queriendo.

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